Con profundo dolor en el corazón despedimos a María Ernestina Luna Hernández, una mujer cuya vida fue un ejemplo de valentía, amor y generosidad. Alegre por naturaleza y con una fortaleza admirable, María Ernestina siempre encontró la manera de iluminar a quienes la rodeaban.
Mamá dedicada de seis hijos, esposa amorosa y abuela orgullosa, su mayor felicidad siempre fue su familia. Amaba profundamente a su esposo, a cada uno de sus hijos y a sus nietos, y vivía cada día entregando lo mejor de sí para ellos.
Quienes la conocieron saben que tenía un corazón enorme. Siempre disponible para escuchar, aconsejar y tender la mano, nunca dudó en ayudar a quien lo necesitara. Su bondad sincera, su alegría cálida y su espíritu generoso dejaron una huella imposible de borrar.
Hoy la despedimos con tristeza, pero también con un inmenso agradecimiento por su vida. Por cada sonrisa, por cada gesto de amor, por cada sacrificio hecho en silencio y por la luz que sembró en cada persona que tuvo la fortuna de cruzarse con ella.
Descansa en paz, María Ernestina. Tu recuerdo vivirá para siempre en nuestros corazones, y tu amor seguirá guiándonos en cada paso.
Por favor acompáñenos a la misa de María en la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe (715 West 300 North, SLC, UT 84116) el 21 de noviembre a las 11 a.m. Habrá un rosario antes de la misa que comenzará a las 10:30 a.m. Tendremos un velorio el sábado 22 de noviembre de 2 a 4 p.m. en Larkin Mortuary (260 East South Temple, SLC, UT 84111) para quienes deseen dar su último adiós.